KILIMANJARO

5.895 m.s.n.m.
África - Tanzania

ADAPTACIÓN A LA CULTURA
"Administrar la realidad del África, su cultura, gente y tradiciones, hizo que la expedición sea exitosa."

Fecha de cumbre: 28 de julio 2007

Reseña histórica

Kilimanjaro 5.895 m.s.n.m. la montaña más alta de África, imponente, aislada, objeto de mitos y leyendas, cuya silueta se eleva por encima de las sabanas de Kenia y Tanzania, es una estampa ineludible para cualquier fotografía de los grandes Parques Nacionales. Este célebre macizo de fuego y hielo está constituido por tres volcanes.

La ascensión, se realiza sin técnicas de escalada, ofrece al visitante una visión de su increíble diversidad. Del paisaje fantasmal y nebuloso, de las laderas bajas se pasa a los fríos bosques de coníferas. Después, al desierto alpino, cuya sobrecogedora soledad corona los hielos perpetuos de la majestuosa cima. Los campamentos que hay que atravesar son: Arusha-Marangu-Mandara-Horombo-Kibo.

DIARIO DE MONTAÑA

“Llegar al África fue una experiencia sin igual”.

El 21 de julio del 2007 partí de Atlanta hacia Nairobi haciendo escala en Inglaterra, una vez que llegué, tenía que trasladarme hacia Tanzania, por lo que tomé un bus que me llevaría en 5 horas a Arusha, ciudad en donde conocería al guía. Luego de contactamos nos fuimos en una buseta a Moshi una pequeña población acogedora, estaba muy cansada después de un día de viaje y lo que quería era un buen baño y una cama para descansar.

A la mañana siguiente salí a recorrer por la ciudad, un clima tropical me acompañó siempre, comencé a observar a la gente, sus costumbres y tradiciones, definitivamente me sorprendió presenciar una realidad dura de la que el Ecuador aún está a salvo. Extrañé mi país y lo comencé a valorar mucho más.

Después de dos días entramos al Parque Nacional Kilimanjaro, donde el mantenimiento del lugar es eficiente. Aquí se registra y se pide información para subir al Kilimanjaro. Saber que los 5.895 m.s.n.m. que tiene esta montaña están ahí y que eres tú la que tiene que atravesarlos, me desafiaba pensar que en algunos días voy a coronar su cumbre me ilusionaba y a la vez me confortaba.

Para escalar el Kilimanajaro es obligación contratar guía, cocinero, ayudantes, en fin tenía cinco personas, en realidad no necesitaba, pero es parte de las reglas de Tanzania. Es por esta razón que se demora cinco días la ascensión, para mi fue un exceso pero no tuve otra alternativa. Lo que puse en mi mente fue disfrutar de cada momento, del paisaje, de la flora y sobre todo el saber que estaba en el África.

La ruta que escogí fue la Marangu, la entrada al parque nacional se encuentra a una altitud de 1.970 m.s.n.m. Inicié a caminar el 25 de julio de 2007 hacia el campamento 1 denominado Mandara ubicado a 2.270 m.s.n.m., donde hay casitas de madera con una capacidad para cuatro personas, se encuentra gran vegetación y un ambiente tropical.

A la mañana siguiente 26 de julio después de desayunar caminamos hacia el campamento 2 denominado Horombo ubicado a 3.720 m.s.n.m. el paisaje cambia un poco ya se empieza a ver pajonal y flores de altura, se divisa al Kilimanjaro cubierto de nieve la cumbre pero todo a su alrededor desértico. Después de haber caminado cinco horas llegamos al campamento, me puse cómoda y me sirvieron el café y luego la cena.

Después de haber descansado iniciamos la caminata el 27 de julio hacia el campamento 3 denominado Kibo ubicado a 4.703 m.s.n.m., fue un poco exigente porque la altitud ya empezaba a cambiar y el sol me desgastaba físicamente, hacía demasiado viento en esta zona que le llaman desierto alpino, me tuve que cubrir con una chaqueta de goretex porque el viento levantaba mucho polvo y eso afectaba a los ojos porque se pegaba en la cara y en la ropa obviamente.

En la caminata de un campamento a otro conocí a dos chicas españolas muy gentiles y amigables, con las cuales intercambiábamos anécdotas de montaña.

Me encontraba en Kibo descansando, tuve un poco de molestias con el guía, no me permitió comer en la noche de ataque a la cumbre porque afirmaba que en la altura no se come.

Además no creía en mí, no reconocía mi experiencia ni preparación técnica y física en montañismo, fue muy dura esta parte sentí la discriminación de género o la falta de conocimientos del guía, no encontraba la forma de hacerme entender. Esa noche no pude dormir porque tenía el estómago vacío, lo que dieron que fue una sopa no fue suficiente para recuperarme de todo lo que se caminó en ese día.

El 28 de julio salimos a las 12:00 de la madrugada hacia la cumbre, el clima estable no hacía mucho frío, el ascenso se lo hace por un camino de tierra y piedras, no es complicado, lo que se siente es la altura e inclinación de la montaña, que ventajosamente a mi no me afecta. Durante la ascensión el guía me hacía parar muy seguido para tomar agua, este ritmo me cansó a tal punto que tenía sueño, entonces me cambié para caminar primera y coger mi propio paso, esto fue mejor para mí. Llegamos al punto Gilmans ubicado a 5.685 m.s.n.m., eran las 4 de la mañana, estaba contenta, alegre me había divertido con la caminata, después el guía me dice que a mi ritmo hemos de hacer 45 minutos a la cumbre, como era madrugada no podía apreciar con exactitud el paisaje, no tenía donde guarecerme del frío, así que tuve que esperar hasta que amanezca soportando el viento, me sentía congelada, la ropa que llevé puesta no fue suficiente para esta baja temperatura, ni las botas eran las apropiadas como para estar sobre el hielo tanto tiempo. Se me hicieron eternas estas dos horas de espera soportando tanto frío.

Continué, sólo pensaba en seguir adelante y llegar a la meta. Así fue, estuve en la cumbre el 28 de julio del 2007, llegué a las seis de la mañana aun había un poco de oscuridad, las molestias del frío continuaban, era perturbador estar en la cumbre y no poder disfrutar por completo tales sensaciones de alegría. Sin embargo, esperé con paciencia, amaneció y logré captar fotos impresionantes, que no solo están en papel, sino que mi memoria las recuerda con gran satisfacción.

La dicha de haber alcanzado una cumbre nueva me llenó de orgullo y me animó para continuar, el descenso fue normal, obviamente el cansancio no terminaba pero hay que tratar de dejarlo a un lado para que no afecte. Llegamos a Horombo, al campamento final para descansar, el itinerario obligaba dormir ahí, pero al siguiente día salimos como de costumbre después de desayunar y tuvimos un descenso directo hasta la entrada del parque nacional. Mientras retornaba iba pensando en lo gratificante del viaje y sobre todo en las experiencias ganadas.

Llegué a Moshi donde aprecie la cotidianidad de la ciudad, continué hacia Arusha hasta llegar a Atlanta nuevamente, donde me esperaba una premiación el 11 de agosto por parte de la Asociación de Ecuatorianos en Georgia, en la que me nombraron Ciudadana Honorable del Estado de Georgia.

Realmente fue una experiencia dichosa porque es bueno saber que hay gente que si reconoce mi esfuerzo y más que nada me alienta a los próximos desafíos.

Kilimanjaro 1
Kilimanjaro 6
Kilimanjaro 2