ACONCAGUA

6.962 m.s.n.m.
América del Sur - Argentina - Chile

CREER EN UNO MISMO
"Saber que el esfuerzo, el entrenamiento y los resultados, son los inductores a un reto mayor."

Fechas de cumbre: 24 de febrero 2006 - 12 de febrero 2008

  • Aconcagua Paulina Aulestia

Reseña histórica

Aconcagua 6.962 m.s.n.m. Montaña más alta de América, ubicada entre Argentina y Chile. Tiene dos cumbres la norte con 6.962 m.s.n.m. y la sur con 6.930 m.s.n.m.

Primera ascensión realizada por el teniente Nicolás Plantamura, del Ejército Argentino 8 de marzo de 1934, en este mismo mes y año los polacos abren un nuevo itinerario hasta la cima, por el hermoso glaciar Noreste. La primera ascensión femenina fue por la francesa Adriana Bance el 7 de marzo de 1940. La primera ascensión por la cara sur es por una expedición de alemanes en enero de 1947.

DIARIO DE MONTAÑA

El gran comienzo...

“La felicidad inunda mi ser. Me encuentro realizada y agradecida de tan maravillosa montaña que me permitió llegar a su cumbre”.

La primera cumbre de las siete más altas del mundo, más no la primera alcanzada. Sin duda alguna un buen inicio para mi reto final, el Everest.

Emprendí el viaje con destino a Argentina el 2 de febrero del 2006, donde me encontré con montañistas ecuatorianos, con quienes conformaríamos el grupo de escaladores para esta montaña, además que habían participantes de otros países como de Chile, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Bolivia, Argentina entre otros, todos con la firme decisión de escalar la montaña más alta de América del Sur, el Aconcagua con 6.962 m.s.n.m.

La preparación física y emocional para esta aventura me reta a vivir condiciones extremas, sin embargo 15 años de experiencia reconforta mi espíritu y me permite seguir adelante. Además, me enaltece saber que soy la única ecuatoriana dentro del grupo que pretende llegar a la cumbre.

Ingresamos al Parque Provincial Aconcagua, los guarda parques nos dieron la bienvenida, nos registraron e informaron sobre las reglas de comportamiento en esta montaña, iniciamos a caminar desde Horcones hacia el primer campamento, después de 3 horas llegamos a Confluencia ubicado a 3.300 m.s.n.m., dando inicio al desafiante viaje. Al día siguiente fuimos a Plaza Francia a una altitud de 4.200 m.s.n.m., todo el trayecto nos acompañó el sonido constante de un río que relaja la caminata y sobre todo admirar el Aconcagua desde su cara sur.

Después de dos días continua la caminata, ocho largas horas se tiene planificado hacer hasta Plaza de Mulas ubicada a 4.300 m.s.n.m., vamos a atravesar por la Playa, aquí se siente la sequedad del ambiente, el polvo afecta la respiración, sin embargo la concentración y dedicación no se pierde, porque se puede disfrutar con gran admiración paisajes hermosos, valles desérticos y ríos de agua helada que bajan directamente de los glaciares.

Era indispensable un descanso, la caminata nos dejó exhaustos, pero después de dos días retomamos con entusiasmo el ascenso. Nos dirigímos hacia Plaza Canadá, un lugar pequeño, en donde muy pocos montañistas deciden acampar por el espacio y la altura, únicamente fuimos para entrenar y aclimatarnos, retornando por la tarde a Plaza de Mulas.

Sin embargo nuestro campamento fue necesario en Nido de Cóndores ubicado a 5.300 m.s.n.m., hicimos un porteo para dejar equipo y reconocer el lugar, para después retornar con todo el campamento y quedarnos a dormir, ya que de esta manera podíamos adaptar el cuerpo de mejor manera para el ascenso final.

El mal tiempo, el enemigo más fuerte de aquel que busca con anhelo una cumbre, toma su lugar, fue desesperante, incontrolable y ansiosa la espera, sin embargo llena de paciencia anhelaba concluir mi objetivo.

A dos días de espera en Nido de Cóndores, un campamento muy amplio en donde se puede ver una infinidad de montañas. Sin embargo las dificultades continuaban: altura, baja temperatura, dolor corporal, dolor de cabeza e incertidumbre.

Mi cuerpo entra en una lucha constante con mi mente, en ese momento no se quién ganará. Por un lado, mi cuerpo ya no da más, quiere un descanso. Pero, por otro mi mente ofrece valentía, sueño y coraje a aquel cuerpo débil que se derrota. Mi mente supera la lucha, una voz fortalecedora, me anima y me ayuda en el interminable camino. Sé que falta camino por seguir y sobre todo que realmente puedo con el reto.

Ya con aliento para continuar y preparada para el arduo frío partí a las 5:00 con dirección a Berlín, donde se puede palpar piedras y tierra en abundancia, no había motivo para quedarse. Avancé por Independencia y al observar la nieve anhelada; sensaciones nuevas se hicieron presentes. El sueño y debilidad no quieren salir de mí, pero estar a 6.600 m.s.n.m mi deseo de llegar aumentaba.

Un sueño hecho realidad, el 24 de febrero del 2006 plasmé la bandera ecuatoriana en la cumbre del Aconcagua. Poco se puede describir con las palabras tal sensación de triunfo, dicha y orgullo de ser una mujer. Abrazos y felicitaciones de todo el grupo no faltaron, que grato saber que llegamos todos, eso es muy alentador, representa un trabajo bien hecho.

Con los demás andinistas nos encontrábamos en medio de un descenso fuerte y agotador, sin embargo la recompensa de haber alcanzado el objetivo nos alienta para el regreso, en el que hay que tener plena conciencia de lo que se va hacer, pues la infinidad de caminos pueden nublar la dirección correcta.

Finalmente retorné a mi país con gratos recuerdos en el corazón, nuevas valiosas amistades, momentos de regocijo, divisando a lo lejos aquella montaña que logré conquistar y que seguramente algún día me esperará.

Así fue, regresé en el 2008 para coronarla por segunda vez. El haber estado ya en la cumbre no significa tener un viaje sin complicaciones, cada aventura me llena de nuevas experiencias, nuevas sensaciones y nuevos sentimientos. En esta ocasión alcancé el punto más alto de América el 12 de febrero de este año, es una montaña en donde se invierte mucho esfuerzo, se siente el cambio de altitud en los diversos campamentos, en la canaleta, pero consigo el sueño y retorno con mucho cansancio pero contenta.

La felicidad inunda mi ser. Me encuentro realizada y agradecida de tan maravillosa montaña que me permitió llegar a su cumbre.