ELBRUS

5.642 m.s.n.m.
Europa - Rusia

EMPODERAMIENTO
"Llegar a la cumbre en solitario, fortaleció la capacidad para planificar, analizar, comunicar, tomar desiciones y ejecutar la ascención."

Fecha de cumbre: 14 de julio 2007

Reseña histórica

Elbrus 5.642 m.s.n.m. Primera ascensión realizada en 1868 por el expedicionario Douglas Freshfield. Importante escenario de la Segunda Guerra Mundial hacia fines de 1942. Se puede escalar esta montaña en invierno o verano. Mingitau (la montaña sobre miles de montañas) es como llaman los nativos al Elbrus.

Situado en la República Rusa de Kabardino-Balkaria, en el Cáucaso Central, a 65 Km. de la ciudad rusa de Kislovodsk, constituye la cima más elevada de la Cordillera del Cáucaso y de Europa. Su origen es volcánico, y se mantiene desde hace mucho tiempo sin actividad. Posee la típica forma de volcán cónico, con laderas de aproximadamente 35º-45º.

El gigante helado de dos cabezas es una montaña atípica y lo es por lo siguiente: sobresale más de mil metros de desnivel de cualquiera de las montañas que lo rodean y no tiene nada que ver con las elegantes y espectaculares crestas y aristas de las montañas vecinas, tónica general del Cáucaso Central. Es por lo primero que cuando se llega a la cumbre, se obtiene el privilegio de ver, como desde un balcón, todo el sistema montañoso con sus innumerables valles pintados de blanco.

De sus, aproximadamente, 23 glaciares y 144 Km² de superficie helada nacen los ríos Kuban que fluye hacia el norte y Baksan que lo hace hacia el Noreste y que da nombre a uno de los valles más ricos y visitados de la cordillera.

DIARIO DE MONTAÑA

“Uno tiene que ser ágil en tomar decisiones y saber que estás preparado para el reto. Saber que puedes, ayuda a la mente a superar las dificultades”.

Continuando con mi sueño decidí llegar a la cumbre del Elbrus, la montaña más alta de Europa con 5.642 m.s.n.m.

Mi preparación física consistió en escalar el Cotopaxi (Ecuador) y hacer campamentos de altura para vivir más de cerca las condiciones de la montaña que iba a escalar. Además busqué información y leí considerablemente ya que mi mente debía estar preparada para enfrentar a este reto.

Partí el 9 de julio del 2007 hacia Atlanta y de aquí a Moscú, pasé por varias ciudades como Myneralni e vody hasta llegar a mi destino final Terskol, un pueblito pequeño con casas grandes, típico estilo europeo, donde todo es limpio y hay gran cantidad de turistas. Aquí me hospedé y me proveí de alimentos y gas para el ascenso, además de solicitar información sobre las condiciones climatológicas de la montaña.

La intención era contratar un guía de la zona para ir al Elbrus, pero no fue tan fácil conseguirlo como yo me imaginaba, la mayoría estaban comprometidos con expediciones grandes, por lo que tome la dura decisión de subir sola, estaba consiente de lo que significaba, pero no contaba con muchos días como para esperar, puse en juego mi vida, pero esto es una prueba psicológica, que me permitió lanzarme hacia el objetivo con confianza en mi misma y luego cuando estuve frente a la montaña, en ella.

El día que partí hacia el sueño de alcanzar la cumbre más alta de Europa, llevaba la mochila grande en mi espalda, eran como 70 libras de peso, con todo el equipo técnico como es: bolsa de dormir, ropa goretex, carpa, cocineta, comida, ropa de recambio y de abrigo, vajilla, linterna, gorra, guantes, aislante, piolet, bastones, crampones, protector solar, etc iba muy pesada y no podía faltarme la inseparable mochila de asalto a la cumbre, es una pequeña que me acompaña siempre, me gusta mucho por su tamaño y ligereza que siempre me permite alcanzar el objetivo.

Normalmente la aventura dura cinco días, es por las fases de aclimatación que deben realizar los ascensionistas, en mi caso personal, por el entrenamiento en altura que tengo en el Ecuador, que consiste en ir al Cotopaxi, Chimborazo, Ilinizas, entre otras montañas, pude hacerlo en un día y medio. Con un solo campamento de altura ubicado a 4.117 m.s.n.m., lo instalé sobre un suelo rocoso y rodeado de lenguas glaciares, sitio en donde observaba la cumbre con admiración y detenimiento, es decir, estudiándola para saber por donde seguir subiendo.

Al día siguiente salí a las 2h15 de la mañana, la noche estaba oscura, había poco viento, la temperatura estaba en menos 10 grados centígrados, la gente de otras expediciones también partieron a la misma hora, así que empecé a caminar, a un solo ritmo hasta la cumbre, luego de 7h45 llegué al sitio soñado, había subido 1.525 metros de desnivel, estaba cansada, pero a mi mente venían muchos sentimientos juntos, saber que pude hacerlo en esas condiciones, satisfacción con el entrenamiento, orgullo de ser mujer y gozo al saber que todo lo planeado se cumplió.

El 14 de julio del 2007 la bandera ecuatoriana flameaba en el Elbrus. La dicha de llegar a la cumbre es inexplicable, pero con certeza los 15 minutos que pasé en esta cúspide fueron los más profundos que pude vivir. Es algo que marca mi vida y que me da felicidad y alegría.

Sin embargo el reto no termina, el descenso es lo más complicado. La perdida de concentración puede ser riesgosa, hay que estar conciente porque no se puede cometer errores. Bajaba con mucho cuidado un solo resbalón implicaba rodar por el glaciar y no poder parar, se veían muchas grietas, las que sí me atemorizaban, después de 4 horas llegué al campamento, estaba desolado todos habían levantado sus carpas, porque se aproximaba una tormenta que duraría tres días.

Rápidamente desarmé mi carpa, guarde todo en la mochila, lamentablemente no me alcanzaba la comida y el gas, pidiendo permiso a la montaña, dejé en un sitio visible para que otros expedicionarios puedan hacer uso de eso. Empecé a correr hacia abajo, siguiendo las huellas de los snowcats, pero todo el camino estaba agrietado, me hundía, sacaba un pie y caía otro, la angustia se apoderaba de mí, pero después de una hora treinta llegué a la silla de cable y me subí, que tranquilidad, sentía que estoy a salvo.

En este momento entré en desesperación, pensar que podía morir en ese lugar era irónico: las montañas son mi pasión y anhelaba vivir para que lo sigan siendo. Por otro lado, valorar la vida me hizo actuar con eficacia y rapidez.

Reto cumplido, ya a salvo en Terskol el cansancio, la debilidad y el frío se sentía en mi cuerpo; pero los recuerdos me ayudaban a planificar mi retorno final. Regresé a Atlanta el 19 de julio del 2007 con la finalidad de concluir mi objetivo con las siguientes cumbres.

Elbrus 1
Elbrus 2
Elbrus 3